En plena pandemia mujeres rurales de Chiriquí cultivan sus alimentos

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Arroz, maíz, guandú, yuca, frijoles, tomates y una amplia diversidad de productos alimenticios, se están cosechando en granjas agrícolas, ubicadas en los corregimientos de Lajas de Tolé y Potrero de Caña en Chiriquí, a través de las manos de 40 mujeres chiricanas que producen su propia comida y venden el excedente aumentando su posibilidad de independencia económica. A través del programa de Redes Territoriales del Ministerio de Desarrollo Social, estas mujeres de áreas rurales han podido iniciar su propio emprendimiento en medio de la pandemia. En las últimas cosechas han recolectado 1,150 libras de yuca, 100 libras de frijoles, más de 2 mil mazorcas y 5 quintales de arroz. En cinco meses, podrán cultivar tomates, zanahorias, pepinos y otros productos que ya fueron plantados.

Para la ministra María Inés Castillo de Sanmartín, se trata de una oportunidad que empodera a la mujer rural y las motiva a incursionar en el desarrollo de emprendimientos rentables y productivos que les aporta a estas mujeres, libertad económica por primera vez en la vida.

Aseguró que estos proyectos reafirman el compromiso que tiene el gobierno nacional que lideriza el presidente Laurentino Cortizo Cohen, de seguir impulsando procesos, que permiten a las mujeres panameñas desarrollar y robustecer las comunidades a través de la seguridad alimentaria.

Esta propuesta se desarrolla a través de la Dirección de Inversión para el Desarrollo del Capital Social del MIDES y está fortaleciendo el desarrollo en zonas excluidas, permitiéndoles a las mujeres ser actoras de su propio crecimiento económico.

Los corregimientos de Lajas de Tolé y Potrero de Caña en Chiriquí poseen un 65.9% y 80.9% de incidencia de personas en situación de pobreza, de acuerdo con el índice de Pobreza Multidimensional (IPM-C) a nivel de distritos y corregimientos elaborado por el Gabinete Social del MIDES y son de los primeros grupos beneficiados con este plan que está dando resultados alentadores.

El 80% de este grupo social, pertenecen a los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC), específicamente el de Red de Oportunidades, que este año ha trasferido más de 19 millones de dólares a favor de familias de escasos recursos de todo el país.

Este grupo de mujeres organizadas también han incursionado en proyectos avícolas, que les genera ganancias que han sido rentable para ellas. Hace unas semanas, estas dos granjas generaron un comercio de más de mil dólares con la venta de 200 pollos de engorde.

Las parcelas y la cría de aves de corral iniciaron su producción con un plan piloto que les otorgó 15 diferentes variedades de semillas y 100 pollos de engorde a cada proyecto. La inversión del Estado a través del MIDES y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue de 389 mil dólares.

Solo en la provincia de Chiriquí estos proyectos benefician a 210 familias con una población de 1,050 personas, la mayoría de ellas conformada por niños, niñas y mujeres de los distritos de Dolega, David y San Félix. Mientras que en el país estos proyectos tienen presencia en las provincias de Herrera, Los Santos, Coclé, Veraguas y la Comarca Ngäbe-Buglé, donde se benefician 2,120 familias que impacta directamente a 10 mil 471 personas que viven en regiones vulnerables.

El Proyecto ha sido exitoso por dos razones, porque les ha permitido a estos grupos producir sus propios alimentos y por la posibilidad de alcanzar una independencia económica, que se diseñaron para convertirse en granjas autosostenibles.

Otro componente que tiene este programa es que, se capacita a las beneficiarias para que pueden ser independientes y pensar que en un futuro puedan migrar, de las transferencias monetarias condicionadas a emprendimientos rentables y mantener su libertad económica, dependiendo únicamente de su esfuerzo personal.

Para Marina Panilla y Jeny Lorena Jaramillo, dirigentes del área y que pertenecen a los grupos favorecidos con el plan, las granjas están empoderando a la mujer rural, con herramientas y recursos que le han permitido generar ingresos, en medio de una pandemia que ha limitado de forma preocupante, la generación de ingresos económicos.

Aseguran que esta actividad ha impulsado la economía local de sus pueblos, permitiendo que el dinero circule a favor de toda la comunidad. Son buenas noticias en medio de una crisis sanitaria que ha mermado el empleo y la productividad del país. Este programa desarrollado en áreas rurales es parte del plan colmena que se pretende llevar a 300 corregimientos en todo el país.