MIDES implementará en Panamá el primer etiquetado presupuestario que permitirá medir la inversión real destinada a la primera infancia
- Por primera vez se podrá evaluar si la inversión en la primera infancia está generando impactos concretos y medibles en áreas fundamentales como salud, nutrición, educación y protección social.
- El modelo tomará como referencia las experiencias de Argentina y Perú, y comenzaría a reflejar resultados en 2027 con recursos ya etiquetados en el presupuesto nacional.
Panamá, 18 de marzo de 2026. Panamá marca un hito histórico al avanzar, por primera vez, hacia la implementación del etiquetado presupuestario de niñez, una herramienta innovadora que permitirá identificar, clasificar y medir con precisión cuánto invierte el Estado en programas y políticas dirigidas a la primera infancia. Este paso representa un avance decisivo hacia una gestión pública más transparente, eficiente y centrada en el cumplimiento de los derechos de la niñez.
El proceso, que forma parte de una política de Estado, es liderado por el Ministerio de Desarrollo Social, en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas, como parte de una estrategia nacional orientada a fortalecer la rendición de cuentas y optimizar el uso de los recursos públicos con enfoque de derechos humanos. A la fecha, se han desarrollado jornadas técnicas especializadas para revisar el etiquetado en niñez y adolescencia, socializar la metodología y realizar un premapeo programático que facilite su validación e implementación efectiva.
El director de Planificación del Ministerio de Desarrollo Social, Óscar Madrigales, destacó que esta metodología permitirá no solo identificar con claridad los recursos destinados a la primera infancia, sino también evaluar si dicha inversión se traduce en resultados concretos y sostenibles. “Por primera vez podremos saber con certeza cuánto se invierte realmente en la niñez y si ese gasto está generando impacto en áreas clave como salud, nutrición, educación y protección social”, subrayó.
Para su implementación, Panamá tomará como referencia experiencias exitosas de Argentina y Perú. El modelo argentino aporta un enfoque institucional que fortalece la transparencia en la gestión pública, mientras que el peruano se orienta a resultados, con énfasis en la atención integral durante los primeros 24 meses de vida, etapa crítica para el desarrollo infantil. En este contexto, el país desarrollará un modelo mixto que combine ambas visiones, con el objetivo de no solo asignar y monitorear el presupuesto, sino también medir su impacto real.
Resultados comenzarían a reflejarse en 2027
Actualmente, Panamá se encuentra en una fase inicial–intermedia de preparación técnica, que incluye la sensibilización institucional, el análisis de experiencias internacionales y la priorización de nueve entidades clave vinculadas a salud, educación, nutrición y protección social. Se prevé que los primeros resultados comiencen a evidenciarse en 2027, cuando las instituciones incorporen el etiquetado en sus solicitudes presupuestarias dentro del anteproyecto nacional.
En el corto plazo, se desarrollarán ejercicios piloto con el presupuesto vigente para validar la metodología y ajustar los procesos. Uno de los objetivos centrales será vincular el gasto público con indicadores sociales, como la desnutrición infantil, un desafío sobre el cual el país no cuenta con una medición integral desde hace más de una década.
“Estas encuestas permitirán identificar brechas y orientar mejor los recursos para combatir la desnutrición y fortalecer el desarrollo infantil”, explicó Madrigales. Experiencias internacionales han demostrado que el periodo de mayor vulnerabilidad se concentra entre los 0 y 24 meses, etapa en la que los factores de riesgo pueden generar efectos permanentes en el desarrollo cognitivo y emocional.
Un precedente histórico para Panamá
El etiquetado presupuestario de niñez representa un cambio estructural en la forma en que el Estado planifica, asigna y ejecuta sus recursos. En este contexto, Guillermo Valentino, experto internacional de UNICEF–ASIP, resaltó la importancia de contar con un presupuesto con perspectiva de niñez y adolescencia que permita visibilizar de manera clara y sistemática la inversión pública destinada a garantizar sus derechos.
Este mecanismo fortalecerá la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que los derechos de la niñez estén reflejados de manera efectiva en el Presupuesto General del Estado. Asimismo, facilitará la toma de decisiones basadas en evidencia, reducirá la discrecionalidad en la asignación del gasto social y contribuirá al cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por el país.
Para Madrigales, se trata de una apuesta estratégica para el desarrollo nacional. Invertir en la niñez —afirmó— es invertir en el futuro del país, ya que cada recurso bien dirigido genera beneficios sociales y económicos sostenibles a largo plazo.
Este proceso se alinea con la Constitución, las leyes nacionales y los tratados internacionales ratificados por Panamá, consolidando el principio del interés superior del niño como eje transversal de la política pública. Más que una herramienta técnica, el etiquetado presupuestario de niñez constituye un compromiso ético, social y jurídico para garantizar que los derechos de los niños, niñas y adolescentes se traduzcan en acciones concretas, medibles y sostenibles.
