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Panamá lleva al escenario hemisférico el desafío de convertir crecimiento en equidad

Panamá lleva al escenario hemisférico el desafío de convertir crecimiento en equidad

  • Disminuir la brecha estructural debe traducirse en autonomía y oportunidades para la familia rural, la mujer indígena y el joven que busca insertarse en la economía, afirmó la Jefa de la cartera de Desarrollo Social.

 

  • En la próxima reunión, Panamá impulsará una agenda centrada en la reducción de la pobreza y las desigualdades, mediante el desarrollo del capital humano, el fortalecimiento de la cobertura de los sistemas de protección social, con énfasis en la niñez y la adolescencia, y la inclusión de las poblaciones más vulnerables.

 

Washington, Distrito de Columbia. En un momento en que América Latina y el Caribe enfrentan avances desiguales en materia de desarrollo, la ministra de Desarrollo Social de Panamá, Beatriz Carles de Arango, planteó en el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) una advertencia clara. El crecimiento económico por sí solo ya no es suficiente

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Durante su participación en este foro hemisférico, la ministra Carles de Arango sintetizó las tres urgencias sociales que, a su juicio, definirán el futuro inmediato de la región. La primera, dijo, es cerrar la brecha entre el éxito macroeconómico y el desarrollo real en los territorios. Panamá, destacó, ha registrado un ingreso per cápita cercano a los 19,000 dólares en los últimos años, impulsado por sectores como el Canal, la logística, el transporte y el turismo. Sin embargo, este dinamismo convive con profundas desigualdades: alrededor del 20% de la población vive en pobreza y cerca del 10% en pobreza extrema.

 

“Disminuir esta brecha debe traducirse en autonomía y oportunidades para la familia rural, la mujer indígena y el joven que busca insertarse en la economía”, afirmó la Jefa de la cartera de Desarrollo Social.

 

La segunda urgencia, añadió Carles de Arango, es fortalecer la cobertura de los sistemas de protección social frente a crisis cada vez más complejas, desde choques económicos hasta el impacto creciente del cambio climático. Inundaciones, sequías y eventos extremos afectan con mayor dureza a las poblaciones vulnerables, deteriorando viviendas, acceso al agua, seguridad alimentaria, salud, educación y medios de subsistencia.

 

Ante este panorama, la Ministra de Desarrollo Social insistió en la necesidad de superar el asistencialismo tradicional y avanzar hacia modelos que fortalezcan las capacidades del capital humano.

 

La tercera prioridad apunta a un cambio en la forma de diseñar la política social. “Debe abordarse desde un enfoque multidisciplinario, interinstitucional y articulado”, señaló, involucrando no solo al Estado, sino también a la empresa privada, la academia y la sociedad en su conjunto.

 

Lo que está en juego, advirtió Carles de Arango, es profundo. El riesgo de que amplios sectores de la población queden al margen de la prosperidad. “No es solo invertir más, sino lograr que esa inversión llegue de manera oportuna, eficiente y sostenible a quienes más lo necesitan”, dijo, subrayando la importancia de generar verdaderas oportunidades de bienestar, inclusión y movilidad social.

 

Siguiendo los lineamientos estratégicos de la administración del presidente José Raúl Mulino, la ministra Carles de Arango defendió el valor de la cooperación hemisférica. Aunque muchas políticas se diseñan a nivel nacional, explicó, los desafíos como la pobreza, desigualdad, migración y cambio climático, son compartidos y requieren respuestas coordinadas. El intercambio de experiencias, la asistencia técnica y el fortalecimiento institucional permiten, según dijo, acelerar soluciones y construir políticas públicas más efectivas.

 

Como ejemplo, mencionó la colaboración entre Panamá y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, particularmente en el desarrollo del Índice de Pobreza Multidimensional Indígena y en la implementación del etiquetado presupuestario de niñez y adolecencia.

 

De igual manera, la Ministra destacó el papel del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral, que durante tres décadas ha promovido el diálogo y la cooperación regional para reducir la pobreza y la exclusión social en las Américas.

 

Carles de Arango, ante la posibilidad que Panamá sea sede de la próxima Reunión Ministerial de Desarrollo Social, señaló que la agenda debería estar centrada en la reducción de la pobreza y las desigualdades, mediante el desarrollo del capital humano, el fortalecimiento de los sistemas de protección social, con énfasis en la niñez y la adolescencia, y la inclusión de las poblaciones más vulnerables.

 

Más allá de la agenda, insistió en que el éxito de un eventual encuentro dependerá de su capacidad para generar resultados tangibles. “Lo importante es que la reunión produzca mecanismos de cooperación más efectivos, intercambio de buenas prácticas y compromisos regionales que se traduzcan en mejoras reales en la calidad de vida de nuestras poblaciones”, concluyó.

 

En Washington, el mensaje de Panamá resonó con claridad. El desafío no es solo crecer, sino asegurar que ese crecimiento llegue a todos, sin distinción de ninguna naturaleza.