Panamá destaca importancia de una respuesta multisectorial para enfrentar el embarazo adolescente en la región
- Durante el panel, Panamá destacó por su enfoque multisectorial para abordar el embarazo adolescente, al demostrar que una problemática de esta magnitud requiere ir más allá de los espacios tradicionales.
- “Panamá nos enseñó que la multisectorialidad es fundamental si queremos realmente abordar un problema”, destacó la doctora Alejandra Corao, asesora regional de sexual y reproductiva de UNFPA.
Montevideo, 18 de agosto de 2026. Panamá llamó este martes a convertir la prevención y reducción del embarazo adolescente en una política de Estado y a fortalecer la cooperación regional para movilizar recursos, compartir evidencia y acelerar soluciones en América Latina y el Caribe.
La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles de Arango, planteó la posición de Panamá durante su participación en el panel “Experiencias de país: de la visión a la implementación”, correspondiente a la Quinta Plenaria del Movimiento Cero Embarazo en Adolescentes, desarrollada en el marco de la Sexta Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, que se celebra en Montevideo, Uruguay. En el panel también participaron representantes de Ecuador, Honduras y República Dominicana.
“La prevención del embarazo adolescente en Panamá no es un tema que se puede postergar, ni es únicamente una tarea de salud pública. Estamos ante un desafío nacional que exige una coordinación interinstitucional firme, continua y con enfoque de derechos humanos”, afirmó Carles de Arango.
La jefa de la cartera de Desarrollo Social explicó que el Gobierno del presidente José Raúl Mulino ha colocado esta problemática entre sus prioridades y avanza, con asistencia técnica del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en la Estrategia Nacional para la Prevención y Reducción de Embarazos en Adolescentes y su Plan de Acción 2026-2030.
Carles de Arango, quien preside el Consejo Nacional de Atención a la Madre Adolescente (Conama), destacó que el embarazo adolescente está estrechamente relacionado con las uniones tempranas, el abandono escolar y la reducción de oportunidades laborales, una realidad que afecta con mayor intensidad a adolescentes que viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.
«No son cifras; son niñas y adolescentes que dejaron la escuela, dejaron los juegos, dejaron sus sueños para ser madres y, en muchas ocasiones, no estaban preparadas ni física, ni mental, ni psicológicamente para ello. Si profundizamos, llegamos a casos extremos en los que a esas niñas y adolescentes las hemos tenido que retirar de sus casas, llevarlas a familias de acogida, ingresarlas en instituciones y albergues para poder garantizar su protección y seguridad», señaló.
La titular del MIDES destacó que uno de los elementos que ha contribuido a fortalecer esta respuesta ha sido el estudio MILENA, que permitió dimensionar el impacto económico y social del embarazo adolescente y visibilizar el costo de no actuar frente a esta problemática.
“Lo más importante es que dijo cuánto costaba no hacer, quedarnos donde estábamos. Ese costo de la inacción nos ayudó a sustentar la urgencia que representaba prevenir los embarazos en adolescentes, prevenir el abandono escolar y procurar la equidad de las niñas y adolescentes dentro de todos los ambientes”, indicó.
El estudio MILENA, realizado con el apoyo técnico del UNFPA, señala que Panamá pierde cerca de 1,500 millones de dólares anuales, aproximadamente el 2 % del PIB, debido al impacto acumulado de la exclusión educativa y laboral asociada a la maternidad temprana.
Durante el panel, Panamá destacó por su enfoque multisectorial para abordar el embarazo adolescente, al demostrar que una problemática de esta magnitud requiere ir más allá de los espacios tradicionales y sumar esfuerzos desde distintas áreas vinculadas al desarrollo y bienestar de las adolescentes.
“Panamá nos enseñó que la multisectorialidad es fundamental si queremos realmente abordar un problema. Y que hay que salir de los espacios confortables para tocar temas que tienen que ver con desarrollo, con violencia, con empoderamiento, con autonomía y con finanzas”, destacó la doctora Alejandra Corao, asesora regional de sexual y reproductiva de UNFPA.
Estrategia
Para enfrentar el problema, Panamá articula los esfuerzos de instituciones como los ministerios de Desarrollo Social, Salud, Educación y Trabajo, además de la Caja de Seguro Social, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, la sociedad civil, los gobiernos locales y organizaciones juveniles. La ministra destacó que este esquema de trabajo se sustenta en leyes como la Ley 285 de 2022, la Ley 60 de 2016 y la Ley 302 de 2022, que fortalecen el marco institucional para la protección de niñas, niños y adolescentes.
“En Panamá comprendemos que un problema multidimensional no se resuelve desde un solo despacho”, puntualizó Carles de Arango, quien señaló que la evidencia económica y social ha permitido que distintos sectores comprendan que prevenir el embarazo adolescente es una inversión en capital humano y desarrollo sostenible.
La ministra Carles de Arango también llamó al Movimiento Cero Embarazo a consolidarse como un mecanismo regional para movilizar financiamiento, generar evidencia y fortalecer las políticas públicas orientadas a la prevención.
“Espero que el Movimiento Cero Embarazo sea un gran catalizador para movilizar recursos, generar evidencia y erradicar las uniones tempranas; y que, en pocos años, ninguna niña o adolescente tenga que renunciar a sus sueños y oportunidades por un embarazo temprano”.